Y allá fui hoy. Este año le hicieron un homenaje a Rodolfo Walsh, y entre otras cosas, repartieron copias de la Carta Abierta a la Junta Militar.
Me encontré con muchísimos escritores queridísimos, también con ausencias como las de Martí, a quien busqué y no logré encontrar. Pero me topé con Jorge Amado y su Gabriela, clavo y canela y otra vez, recordando el libro, volví a soñar...justito, justito hoy, que me hacía tanta falta.
Me parezco en algunas cosas a esa Gabriela, soñadora y libre, como alguna vez Santiago Kovadloff , traductor del libro, me habría predestinado mientras me firmaba un autógrafo de puro cholula que soy...
“Amor de Gabriela”

“De algunas cosas ella gustaba , y hasta demasiado: del sol de la mañana, antes de que comenzara a calentar mucho. Del agua fría, de la playa blanda, de la arena y del mar. Del circo, del parque de diversiones. También del cine. De las guayabas y “pitangas”. De las flores, de los animales, de cocinar, de comer, de caminar por la calle, de reír , de conversar. No de estar con señoras infladas. Pero más que nada, gustaba de mozos guapos, de dormir en sus brazos, gemir, suspirar. De esas cosas sí que gustaba. Y de don Nacib. Gustaba de él con una manera diferente de gustar. Para gemir con él en la cama, besar, morder, suspirar, morir y de nuevo renacer…Pero también para dormir de verdad, soñando con el sol, con el gato enojado, con la arena de la playa, la luna del cielo, y la comida para hacer. (…)”
Gabriela , clavo y canela - Jorge Amado- Editorial Losada,1995.Pág.384