Este señor se repensó la vida , especialmente la de Argentina. Habló de los antiguos dueños de estas tierras y la masacre que hicieron con ellos, de la grandeza de las ideas de la Revolución de Mayo, de cómo tiraron por la borda el grito de "Libertad", que se venía proclamando desde 1810, de los políticos argentinos, de las buenas intenciones de Belgrano, Castelli, Moreno, de cuánto racismo había en Rivadavia, Mitre, Sarmiento, Roca, Rosas, del surgimiento del marxismo en nuestro país, del socialismo, de las luchas obreras y los héroes anónimos, como aquellas prostitutas que se negaron a acostarse con militares asesinos de nuestros indios y por eso fueron prisioneras y esta vez se conocieron sus nombres...
Una charla de más de dos horas que no tuvo desperdicio, llena de anécdotas y con la calidez que lo caracteriza, que empezó con estas palabras:
"...Los libros prohibidos y quemados, el exilio,lo injusto, la injusticia, llevada a cabo por el ejercicio en el poder, y en este momento de repensar todo, de pensar en el triunfo de la bondad y el reconocimiento, es justo cuando me asalta la pregunta que siempre me ha perseguido: "¿Por qué? ",la pregunta infinita. "¿Por qué el hombre sigue siendo el verdugo del hombre? Toda una historia de guerras, de destrucción, de muertes en sus calles en vez del diálogo, el descubrir, la alegría del descubrir lo nuevo,la ciencia, la paz, la paz..." O.Bayer