no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas."
Alejandra Pizarnik
Hay momentos en los que la soledad del mundo me cabe en una mano. Pero encuentro las alas que necesito en los ojos de mis hijos. Nadie más que ellos pueden cambiarme el humor, para bien o para mal, entre fracciones y estadísticas de población, entre textos expositivos y una canción de flauta que suena desafinada una y mil veces...
¿Cómo no tener alas cuando mi hijo toca en su guitarra eléctrica alguna melodía de Clapton? ¿Cómo no sentir que me elevo cuando Valentina me muestra su última coreografía de danza clásica?
Entonces pienso que no me hacen falta más alas.Porque no hay soledad.






